Sobre mí.

Durante los últimos diez años viví en movimiento: cambié de ciudad más de tres veces, habité departamentos que siempre supe temporales y aprendí a tener solo lo indispensable, “por si acaso me volvía a ir”. Nunca terminé de sentirme parte de ningún lugar. Lo nuevo me emocionaba, pero no me sostenía. 

Este blog nace como una pausa consciente: para nombrar lo que sentí en el camino, entender mi diálogo interno y crear un espacio donde, ahora sí, pueda quedarme. 

Fuera de Horario es mi regreso a casa. 

En los últimos meses he sentido más curiosidad por lo que sucede afuera que por lo que puedo aprender detrás de un escritorio. Tengo certeza de que existen muchos caminos para sentirse plena, más formas de habitar la vida. Pero cuando la edad se pone seria, también aparece el miedo a soltar lo que creemos seguro. 

Hoy me muevo, sí, pero en dirección a la curiosidad. Hago esas cosas que imaginaba mientras miraba el reflejo en la ventana de mi oficina. Exploro mi creatividad, descubro qué otras formas de expresión me habitan y me conozco cuando me permito experimentar fuera de un horario establecido. 

Se trata de dejar de moverme en automático y empezar a elegir desde un lugar más alineado. A veces las estructuras cambian, los entornos se transforman y, casi sin notarlo, los valores se diluyen. Este espacio nace de la necesidad de regresar a lo esencial y construir desde principios que sí me representen. 

Aquí registro el proceso de soltar lo que ya no me queda y diseñar un ritmo que me haga sentido. 

Y no, esto no es una guía ni un manual de vida. No vengo a decirle a nadie cómo hacer las cosas. Es un ejercicio honesto de pensamiento en voz alta, una invitación a cuestionarnos con humor y profundidad y, quizá —en un día de suerte— a conectar un poco más con el presente. 

Con cariño, Jan.